Abrir la escucha
Es algo maravilloso, que se percibe amable, claro y simple. Confío en esta natural corriente de palabras que me hablan cuando me ablando, cuando permito la suavidad. Se que todas podemos oír esa voz del corazón y me anima mucho compartirlo porque da igual cómo se ve, qué forma tiene, es un regalo puro y en crudo. No es mi tarea ahora dedicarme a editar textos ni escritos, mi tarea es compartir la paz que todo esto brinda y practicar más y más. Que la inspiración me traspase y te llegue y vuelva a traspasar y a continuar su camino. Respiremos un poco de eso divino que no tiene nombre y sigamos sin la necesidad de nombrarle.
Que difícil compartir la verdad que hay en mi
La belleza al oír
El rugir que te hace huir
No lo tomes mal de mi
Seamos uno en el vivir
Tu navegas el sentir
Y yo te recuerdo el porvenir
En esta vida has de Vivir
Pero te asustas del morir
No te olvides discernir
Que la Mente,
sea tu menhir
Cuando olvides, hacia donde ir.
El corazón hablará sin razón
Presta atención
Su voz contiene la sanación
Y el don de la canción.
Gracias hermana mía por dejarme un lugar en tu día a día,
Te hablo porque eres el alma mía aunque no me mires por habladurías.
Ni mía ni tuyo
Ni alma ni día
Qué trampas nos deja el mensaje
De que somos uno solo en cada vida, que tiene, que posee, que se separa de la guía.
Pues somos uno con la vida.
